- https://www.opensocietyfoundations.org/voices/methadone-treatment-common-questions-common-answer
- https://www.opensocietyfoundations.org/voices/methadone-human-right
- http://www.unodc.org/docs/treatment/Review_S.pdf
Metadona La metadona administrada en dosis diarias, cuyos primeros usos se remontan hasta mediados del decenio de 1960 en Nueva York, evita los síntomas de abstinencia durante unas 24 horas. Después de los ensayos iniciales, el tratamiento se extendió a otras ciudades de los Estados Unidos y fue evaluado a fondo por grupos de investigadores de ese país en estudios realizados en uno o varios lugares a lo largo de tres decenios, y más recientemente también por investigadores de muchos otros países. Esos estudios reunieron un caudal considerable de conocimientos de alcance internacional que sirven de base para el tratamiento de mantenimiento con metadona por vía oral y una enorme cantidad de pruebas de su eficacia [56, 61]. Por ejemplo, en un reciente estudio nacional de cohortes realizado en el Reino Unido se registraron reducciones sostenidas del consumo de heroí- na en pacientes que iniciaron tratamiento de mantenimiento con metadona a los seis meses, al año y a los dos años de seguimiento [24, 38, 62]. Un resultado importante es que la dosis de metadona tiene una relación directamente proporcional a la permanencia en el tratamiento e inversamente proporcional al consumo de heroína. Por ejemplo, Ling y sus colegas mostraron que una dosis de 100 miligramos por día daba mejores resultados que una de 50 mg por día, como indicaron las evaluaciones de mejoría global elaboradas por el personal y un índice de mejoría del consumo de drogas basado en análisis de orina [63]. En un estudio sobre la metadona en dosis moderadas (40 a 50 mg) y altas (80 a 100 mg), Strain y sus colegas encontraron una tasa mucho menor de muestras de orina con la presencia de opiáceos en los pacientes que recibían una dosis elevada de metadona (53% frente a 62%) [64]. Varios estudios revelaron que las personas que reciben mayores dosis (50 mg por día como mínimo) tienen muchas más probabilidades de seguir en tratamiento y que es menos probable que sigan abusando de la heroína [56, 65]. Por ejemplo, en un estudio en que se asignó a los pacientes al azar a tratamiento de mantenimiento con metadona, en dosis mayores o menores, se descubrió que el porcentaje de análisis toxicológicos que daban resultados positivos en relación con opioides era del 45% en el grupo que recibía una dosis más alta y del 72% en el que recibía una dosis más baja [66]. En un estudio similar, el grupo de Strain descubrió que la utilización de dosis elevadas daba lugar a tasas muy inferiores de muestras de orina positivas con respecto a los opioides, aunque no existía una diferencia significativa en el porcentaje de pacientes que continuaban el tratamiento [67]. Como resumen general de los efectos del tratamiento con metadona, Marsch realizó un metaanálisis estadístico de 11 estudios sobre el uso de opioides ilícitos, ocho estudios sobre los comportamientos de riesgo en lo tocante al virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y 24 estudios sobre cambios en la participación en actividades delictivas [61].
El examen reveló que existía una relación sistemática estadísticamente significativa entre el tratamiento de mantenimiento y la reducción del uso de opioides ilícitos, los comportamientos de riesgo con respecto al VIH y los delitos relacionados con drogas y contra la propiedad. Kreek llegó a la conclusión de que el mantenimiento con metadona en dosis adecuadas y el acceso a servicios de orientación y atención médica y psiquiátrica daban lugar a un porcentaje de permanencia voluntaria en el tratamiento durante un año del 60 al 80% y una reducción del uso cotidiano de opioides ilícitos de un 100% al iniciar el el tratamiento a menos del 20% al cabo de un año [68].
